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No todas las membranas son iguales: cómo elegir la adecuada para cada techo

Cuando aparece una filtración, la primera reacción suele ser siempre la misma: “hay que colocar una membrana”. Sin embargo, elegir correctamente no consiste solamente en comprar un rollo impermeabilizante y aplicarlo sobre el techo.

Cada cubierta está expuesta a condiciones diferentes. Algunas reciben sol durante todo el día, otras necesitan soportar el ingreso ocasional de una persona para revisar un tanque o un equipo de aire acondicionado, y también existen terrazas o balcones que se utilizan de manera permanente.

Por eso, antes de elegir una membrana, hay una pregunta fundamental:

¿Esa superficie se va a transitar?

La respuesta permite definir qué tipo de producto se necesita y evita que una membrana adecuada para un techo sin circulación termine colocándose en una terraza donde podría dañarse rápidamente.

Para techos que no se transitan

En cubiertas donde no circulan personas, el principal desafío es soportar la exposición permanente al sol, la lluvia y los cambios de temperatura.

Durante el día, el techo se calienta y los materiales se dilatan. Por la noche, la temperatura desciende y vuelven a contraerse. Este movimiento se repite constantemente y puede generar pequeñas fisuras si la membrana no cuenta con la flexibilidad necesaria.

Para estos casos existen membranas asfálticas con terminación de aluminio, como MGX, que brindan impermeabilización y protección frente a los rayos UV.

Cuando se busca una mayor capacidad para acompañar las dilataciones, la tecnología No Crack ofrece una terminación de aluminio flexible. Su revestimiento acompaña mejor los movimientos del asfalto, reduciendo el riesgo de quiebres y ayudando a mantener la protección de la cubierta durante más tiempo.

membrana megaflex

¿Qué pasa si hay que subir al techo ocasionalmente?

Hay techos que no se utilizan como terraza, pero necesitan recibir tránsito eventual para limpiar canaletas, revisar un tanque o realizar el mantenimiento de un aire acondicionado.

En estos casos, una membrana convencional puede sufrir daños por la presión localizada de una pisada, una herramienta o una escalera. A este tipo de daño se lo conoce como punzonado.

Para superficies con tránsito ocasional, Megalum ofrece una estructura más robusta gracias a sus 4 milímetros de espesor. Esta mayor masa asfáltica mejora su estabilidad y resistencia frente a situaciones de mantenimiento eventual.

De todas maneras, sigue siendo una membrana pensada para cubiertas no transitables. Es decir, puede acompañar accesos ocasionales, pero no está diseñada para convertir el techo en un espacio de uso cotidiano.

Para balcones, terrazas y superficies transitables

Cuando la superficie se va a caminar con frecuencia, la elección cambia por completo.

En estos sectores, una terminación de aluminio expuesta puede deteriorarse por la fricción y el tránsito constante. Por eso se utilizan membranas con revestimiento geotextil, como Geotrans, que aportan una mayor resistencia mecánica.

Este tipo de membrana resulta adecuado para balcones, terrazas y superficies donde posteriormente se realizará una carpeta o se colocará un revestimiento.

El geotextil también favorece la adherencia de las capas que se aplican por encima. Cuando la membrana queda expuesta, debe recibir la terminación recomendada, como una membrana líquida compatible, para proteger el tejido y completar correctamente el sistema.

Una membrana para cada necesidad

La elección puede resumirse de una manera sencilla:

MGX es una alternativa para cubiertas no transitables que necesitan impermeabilización y protección de aluminio.

No Crack está pensada para superficies no transitables muy expuestas al sol y a los cambios de temperatura, donde se busca una mayor flexibilidad.

Megalum, con 4 milímetros de espesor, es adecuada para techos que pueden recibir tránsito ocasional por tareas de mantenimiento.

Geotrans es la opción indicada para balcones, terrazas y superficies transitables, especialmente cuando se utilizará debajo de una carpeta o revestimiento.

Elegir bien también es impermeabilizar

Una buena impermeabilización comienza mucho antes de encender el soplete o abrir un balde de imprimación. Empieza analizando cómo se utiliza la superficie y qué exigencias deberá soportar con el paso del tiempo.

No todas las membranas cumplen la misma función. Elegir solamente por precio, espesor o apariencia puede generar reparaciones prematuras y nuevos problemas de humedad.

Antes de decidir, conviene observar el techo y preguntarse: ¿solo tiene que resistir la lluvia o también deberá soportar el tránsito de personas?

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